Gracias a la Autoridad Portuaria de Cartagena por darnos la oportunidad de enseñar esta joya de nuestro querido Cabo de Palos, sin duda una de la mejores visitas guiadas que se pueden realizar en toda la Región de Murcia. Una visita marcada por el buen tiempo y cielos despejados que permitieron a los visitantes disfrutar en toda su plenitud de las espectaculares vistas desde lo más alto de nuestro querido Faro, casi los 81 metros que tiene en total.

 

Nuestros guías oficiales de la Región de Murcia se encargaron de dar la bienvenida y realizar la consiguiente visita de todos los participantes, sus detalladas explicaciones y comentarios sobre el presente, pasado y futuro del Faro de Cabo de Palos no dejan indiferente, aquí un breve resumen del contenido de sus explicaciones:

Síntesis histórica

El primer asentamiento humano en la zona sería un pequeño poblado pesquero en Las Amoladeras hacia el 3000 a.C., no teniéndose más referencias hasta la existencia de un templete en el cabo en honor a Baal Hammon, divinidad fenicia y púnica. De la romanización deriva el origen etimológico del mismo pueblo. Capus Paludis fue el nombre dado por los romanos, viniendo a significar “Cabo de la laguna” en clara alusión al cercano Mar Menor y al estancamiento de sus aguas.

Durante la Edad Media, la zona queda abandonada por la presencia efímera de los bizantinos, la preferencia de los árabes por los valles fluviales y la agricultura en el interior de la Región y por el miedo castellano, una vez reconquistado este Reino, a repoblar la costa ante el inminente peligro de los piratas norteafricanos. Este peligro va a perdurar hasta bien entrada la Edad Moderna, lo que lleva a Carlos I y Felipe II a ordenar la construcción de torres vigía. Así en 1578, se terminó la Torre de San Antonio, levantada incluso más cerca del agua que el actual faro.

Fue más la insistencia anglofrancesa por las señalizaciones marítimas que la iniciativa propia, la que lleva en el siglo XIX a crear una Comisión Nacional de Faros que proyecte la construcción de varias torres en las costas españolas. Para Cabo de Palos, hubo varios proyectos desde 1839, alguno para las Islas Hormigas, hasta 1862. Se aprueba entonces el proyecto de Leonardo de Tejada que empezará a funcionar el 31 de enero de 1865. Al amparo del faro y las cuevas de la escarpada costa, llegan a finales del XIX los primeros pobladores permanentes. Eran pescadores de la alicantina isla de Tabarca, a los que pronto se unirán los primeros veraneantes cartageneros.

Entorno geográfico

Cabo de Palos es el punto de inmersión de una de las estribaciones montañosas de los Sistemas Béticos, quedando algunas elevaciones rocosas cerca de la superficie. Conocidas como “bajos”, han sido causantes de numerosos naufragios a lo largo de la historia, siendo el del Sirio en 1906 el más famoso. Aún dentro de la tragedia, es a día de hoy el mayor rescate naval organizado por civiles en la historia española. Aquel día destacó la figura de Vicente Buigues, que rescataría cerca de 400 personas, motivo de reconocimiento en la placa de la misma explanada del faro. Desde el cabo hasta más allá de las Islas Hormigas, un área de unos 20 km2 es Reserva Integral Protegida para flora, aves y fauna submarina. También es una de las zonas más valoradas de Europa en materia de buceo.

El faro

El edificio fue concebido como faro y nominalmente como escuela de fareros, levantándose sus 54 metros desde 31 m. de altitud. Esos 54 metros se dividen en los 11 de los dos pisos y los 43 de la torre. Es el segundo faro más alto de España tras la coruñesa Torre de Hércules. El foco está a 81 m de altitud y emite dobles destellos con intervalos de 2.2 y 7.2 segundos, frecuencia ésta marcada en los códigos de navegación española para identificar el punto de costa a las embarcaciones (así, por ejemplo, Cabo Tiñoso emite tres más seguidos).

El combustible utilizado fue progresivamente aceite de oliva, petróleo, vapor de petróleo y desde 1960 la electricidad. La informatización actual permite asimismo el control desde el faro de sus homónimos en El Estacio y en Águilas. 

Las visitas a realizar van a ascender hasta la balaustrada de piedra, cerrando la cabina del foco por motivos de seguridad. En Cabo de Palos, residen en el faro dos familias de sendos técnicos en señalización marítima. El encendido 30 minutos antes del ocaso, el control del correcto funcionamiento de los faros y el mantenimiento están entre las principales tareas de un oficio que pareció hereditario sin serlo durante largo tiempo. Simplemente no llamaba mucho al demandante de empleo.

 

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